sábado, 5 de abril de 2008



Mesa 1
Edición, fabricación y textura. Nuevas técnicas
Lunes 29 octubre 2007
Moderador: Cristian Cottet
Expositores:
Miguel Ángel Aravena
Josefina Muñoz
Rafael Muñoz




Cristian Cottet
Buenas tardes, vamos a dar inicio a este Primer Foro para el Fomento del Libro. Este Foro que nace de una idea que trabajamos junto a la Corporación Letras de Chile y se hizo pensando en poder desarrollar un espacio de reflexión y práctica sobre la promoción del libro. Por lo mismo buscamos las tesis que cada uno pueda desarrollar frente a los distintos aspectos que conciernen al libro y por otro lado desarrollar un acercamiento a los escritores a la comunidad local de San Felipe. En ese sentido hoy hemos tenido la experiencia vivida en 34 colegios con un grupo de escritores chilenos, de acercamiento al libro. Los adolescentes pudieron debatir, consultar con escritores sobre lo que significaba escribir.

La poesía viene volando


Vamos a comenzar este foro con una exposición de Miguel Ángel Aravena, que es parte de una generación que creció bajo la premura de entregar su obra en un contexto de tensión de la sociedad chilena. Miguel es uno de los fundadores de la Agrupación de Plásticos Jóvenes, APJ, posee una basta trayectoria como artista plástico pero además ha querido traducir su experiencia con un acercamiento hacia los estudiantes muy interesante, con el mismo espíritu de lo que estamos realizando aquí en San Felipe. De esa experiencia, de lo vivido, es de lo que nos va a conversar Miguel Ángel Aravena.


Miguel Ángel Aravena

Buenas tardes a todos, gracias por esta invitación. Lo que les quería mostrar es una experiencia que he estado desarrollando hace tiempo en colegios y liceos de distintas ciudades, para motivar a los niños a leer y a tener una experiencia creativa literaria. El año 2004 realice un proyecto con la poesía de Neruda, al acercar la poesía a los estudiantes de escasos recursos de colegios municipalizados. Este proyecto fue financiado por el Consejo Nacional de la Cultura, el cual consiste, les voy a mostrar imágenes, aquí no hay audio, pero para que tengan una percepción general. Son módulos, se llaman módulos interactivos poéticos, en este caso están inspirados en la obra de Neruda, para acercar este trabajo a los estudiantes. Ahí estoy en etapa de desarrollo de creación de la idea de un modulo. Es una exposición que consiste en 6 módulos interactivos. Participaron estudiantes de básica y media. Otro modulo se llama “Alturas de Machu Pichu”, otro se llama “Libro de las preguntas”. También tenemos una gigantografía de la casa de isla negra de Neruda y un kiosco biográfico, que en cada una de sus caras relata momentos en la vida de Neruda, sus vida social, política y diplomática, su vida amorosa, sus publicaciones. Además hay un DVD de 5 minutos donde los niños pueden escuchar a Neruda. Ese es el “Libro de las preguntas”, es un libro gigante de un metro veinte de altura, los niños se introducen en el libro gigante, son parte de él, esa es la interacción. Ahí están en el kiosco, construido con madera y base de cobre. Los niños van tocando los poemas, van jugando y descubriendo la lectura. El modulo “Alturas de Machu Pichu” es una creación del espacio tridimensional, una especie de maqueta, se suben a ese modulo, lo escalan, hasta cuarto básico se permite que se suban, van viendo imágenes de Machu Pichu y escuchando al poeta presentando el poema pero también el poema esta escrito en el modulo, lo pueden leer también, son alrededor de 28 imágenes de Machu Pichu.
Ahora les voy a contar por que hago esto. Bueno, mi motivación es para fomenta en los niños la lectura y la creación poética y acercar la poesía desde Chiloé hasta Copiapó, también en Parral, han pasado alrededor de 27 mil estudiantes de enseñanza básica y media y ha tenido bastante éxito, ha sido una experiencia muy buena para los estudiantes. Tenemos por un lado los medios de comunicación como es la televisión pero hoy día mas fuerte es el computador y dentro de eso tenemos los juegos y tenemos que competir con eso, por el tiempo que los niños dedican a eso la lectura está cada vez más desplazada. Frente a eso, yo propongo este trabajo creativo donde desarrollo estos módulos interactivos donde incorporo todo estos elementos nuevos como es el computador, el audio y el video, también un poco para competir con estos medios que son nuestra competencia. Pasarle un libro de poesía a un niño es muy difícil, estamos hablando de sectores donde a los niños realmente no les llegan los libros, muy difícil motivarlos. Pero si con esto, ellos se acercan a la poesía de Neruda, a Machu Pichu, entonces esto que se llama interactivo, el niño puede jugar descubrir, palpar, recorre, incluso en algunos momentos yo he trabajado no solamente con lo visual sino también con lo audiovisual.
Aprender a leer: ¿Qué, cómo, cuándo, dónde?
(Selección de la ponencia)




Josefina Muñoz


Sin duda, el primer aprendizaje escolar fundamental es el de la lectura y la escritura. En nuestro país, las diferentes generaciones han aprendido y aprenden a través de diferentes métodos y libros, y con variados resultados. Por ahí circularon los Catones, silabarios, textos escolares actuales.
La política de dotación de textos escolares a los establecimientos del país se inicia a mediados del siglo XX, básicamente con los llamados “Silabarios”. Hoy día, es una política de carácter universal, y su principal finalidad es que cada niña y niño cuente con un libro de texto para los subsectores definidos como prioritarios, desde 1º Básico a 4º Medio.
Una profesora normalista, Teresa Bascur, recuerda cómo hacía clases en una zona rural: “La cabalgata duró cuatro días, hasta que llegamos a la escuela… Era el año 1929. Despejamos un espacio entre los helechos y las encinas. Nos sentamos alrededor, y usando el silabario Ojo, mis alumnos y alumnas escribieron sus primeras letras en la tierra con sus lápices de coligüe. Fue hermoso. A veces mirábamos el cielo e imitábamos el sol con ‘la o’”.

Algo de historia
Un artículo de Jean Hébrard, historiador francés ligado al mundo de la educación y la lectura, “El aprendizaje de la lectura en la escuela: discusiones y nuevas perspectivas” (Buenos Aires, 2000) entrega algunas interesantes ideas sobre una problemática hoy día mundial: en todas partes existe no solo la percepción, sino evidencias medidas, de que el sistema escolar no está logrando su misión, que se lee poco y mal, en un mundo donde la industria editorial lanza al mercado cientos de miles de libros de los más diversos tipos y contenidos, soportes, formatos, tamaños, número de páginas…
Según Hébrard, el contexto va produciendo cambios en el foco puesto por la sociedad y la escuela en el tema de la lectura. Por ejemplo, hasta la década del 70 se lee “algo” (fundamentalmente libros), porque son importantes en sí, y porque ese “algo” tiene un rol central para la formación de las personas. En la década del 70 lo importante es leer, independientemente de lo que se lea, porque ahora la concepción subyacente es que toda lectura informa y, además, da (debiera dar, más bien) placer. Finalmente, en la década del 80 y hasta ahora, se impone la lectura funcional de todo tipo de objetos que no son libros, como periódicos, revistas, recetas, cuidados de la mascota…
Así, todo lo escrito pasa a formar parte de la cultura escrita y desde los ministerios y otras instituciones comienzan a diseñarse políticas de lectura culturales y escolares que buscan como objetivo central acercar a los libros a los cada vez más esquivos lectores. Editores, escritores, bibliotecas y bibliotecarios, establecimientos escolares, se unen para crear nuevos ambientes de promoción y animación de la lectura. Prácticamente en todos los establecimientos escolares comienzan a crearse los “rincones de lectura”, “la hora feliz”, “la hora del cuento”, para demostrar que no hay nada más placentero que la lectura.

Nuestro siglo XXI
Si antes se leía fundamentalmente a los clásicos, aquellos autores consagrados como parte de un canon universal, ahora la lectura es para descubrir “cosas nuevas” en lo escrito, y ahí están unos nuevos profesionales encargados de orientar y acompañar esta nueva concepción: bibliotecarias y bibliotecarios.
Las nuevas tecnologías de la comunicación han avanzado a una velocidad impensable, se han liberado de los cables y se alojan en aparatos cada vez más pequeños y multifuncionales, para que puedan acompañarnos con facilidad en el hogar, en la calle, en el trabajo, en el ocio. Un mínimo teléfono nos permite ya no solo conversar, sino enviar y recibir mail, tomar fotos, conectarnos a Internet y leer, ver programas de TV, escuchar música y noticias, guardar nuestros trabajos, recibir y traspasar información, etc. Y por otro lado, nuestros libros impresos, donde dicho de la manera más simplista, nos permiten solamente el “esfuerzo” de leer.
Retomando el tema del lenguaje y sus cuatro habilidades centrales: hablar, escuchar, leer y escribir, hablamos hace más de 30.000 años, pero escribimos hace 5.000 años y eso no constituye aún un fenómeno mundial para todas las sociedades actuales, ya que existen culturas de tradición oral, y el llamado analfabetismo funcional.
Las dos primeras habilidades se aprenden fundamentalmente en el hogar y las dos segundas en la escuela, en un período de alrededor de dos años. Todas se interrelacionan en cualquier espacio donde se dé la comunicación, y confluyen para mejorar y ampliar el manejo de la lengua, el pensamiento, la necesidad de entender y entendernos. Por otra parte, se adquieren a través de prácticas sociales y culturales, fuera y dentro de la escuela.

Desafíos de la escuela
Aprender a leer y escribir es una tarea central que la sociedad ha depositado de manera específica en la escuela, especialmente durante los primeros años, y es la base para todos los procesos de enseñanza – aprendizaje en todo ámbito del conocimiento.
Los desafíos son innumerables, pero algunos son (siguen siendo) los siguientes:
-Entregar una educación con equidad y calidad, que permita reducir la brecha de quienes tienen altos niveles de vulnerabilidad social y cultural.
-Lograr que todos los niños y niñas aprendan, respetando los ritmos propios.
-Generar procesos de enseñanza-aprendizaje entendiéndose como “comunidades de aprendizaje”, donde TODOS aprenden y descubren.
-Utilizar los textos escolares, las bibliotecas, los libros, los materiales didácticos, como oportunidades para potenciar las habilidades lingüísticas, especialmente la lectura comprensiva, como una fuente inagotable para compartir (y crear) conocimientos, pensamientos, emociones, sentimientos, valores, opiniones.
-Capacidad para despertar interés permanente por: la investigación y el conocimiento científico, la comprensión del mundo, la participación en el mundo en que se vive, el interés por formas más complejas del arte (literatura, música, artes plásticas…)
El tema de la lectura y la escritura seguirá produciendo pasiones y angustias, complejas investigaciones y estudios, discusiones, nuevas teorías, opositores y detractores, creación de estrategias y panaceas para animar ambos procesos. Y eso es bueno, porque significa generar diálogos sociales y creer –al menos parte de la sociedad– que la lectura tiene un valor, una capacidad para hacernos más humanos, razón suficiente para estar aquí y ahora y por los siglos de los siglos.
La cantidad de ejemplares hace el valor del libro




Rafael Muñoz

Yo me he sentido siempre privilegiado porque en mi casa siempre hubo literatura e indudablemente que al volver acá el año 85 en pleno régimen militar, eran cosas valientes sacar algunos títulos, estaba Santiago sitiado, muchos de nosotros sufrimos la tortura y nos dimos cuenta que había un amplio sector de la población que no figura en las estadísticas. Por ejemplo, en los 90´ empezamos a darnos cuenta que nadie publicaba a los poetas malditos y de a poco fuimos acercándonos a un público joven, aun mercado lector juvenil. Vimos ahí algo vergonzoso como el precio que alcanzan los libros, los hacen inaccesibles para la gran población. A través de los conocimientos teóricos de ingeniería comercial, tratamos de abaratar al máximo los costos. Entonces se trataba de cubrir una necesidad que estaba latente y poco a poco con el transcurso de los años hemos logrado tener una distribución que abarca todo Chile. Tenemos clientes desde Arica a Punta Arenas, nuestros libros están al alcance de los sectores populares, tienen un valor promedio de 1000 pesos. Tenemos un volumen anual de 500 mil libros que nosotros los sacamos con mucho esfuerzo y no estamos en las estadísticas. En estos momentos la edición de “Narraciones extraordinarias”, de Edgar Alan Poe, es la nuestra la que se vende. Porque sabemos cuales son los libros que mas leen los jóvenes y podemos incluso competir con las editoriales argentinas. Con mis señora hemos visitado Buenos Aires y a pesar de todo, que ellos no tienen I.V.A. y que tienen un mercado potencial mayor que el nuestro, los libros son mas caros. Entonces nosotros hemos bajado el costo tratando de conservar una óptima calidad y eso es lo que hemos logrado. Hemos tratado de ayudar un poco, hemos publicado autores anarquistas y es interesante que los jóvenes que se denominan antisistema vayan a la fuente. Hemos publicado filósofos para que ellos tengan un concepto más amplio de donde son las corrientes. Indudablemente hemos hecho una labor que ha sido subterránea y que ha dado sus frutos y nosotros nos sentimos satisfechos. En la actualidad tenemos un extenso catálogo de libros editados que se pueden adquirir. Hay aportes que modestamente hemos tratado de hacer, por ejemplo en regiones donde hay libros regionales que no se publican hace mas de 100 años que los hemos sacado, porque es un patrimonio que no se puede perder, no son aportes económicos pero igual se venden, siempre van a haber lectores. Esa es la experiencia que nosotros hemos tenido y agradecemos la invitación.
Existe una relación donde no es lo mismo producir 10 libros a 10 mil, o sea hay un costo unitario que cambia. Sabemos ya a esta altura cuales son los títulos que mas se venden y sabemos cuantos se van a vender al año y así saber de este libro son 6 mil, de este 8 mil….o quizás 500 o 250, como son tantos los títulos, todos los gastos de administración son ínfimos. Nuestros interés esta por hacer algo que nos gusta hacer, que nos enamora y nos entusiasma. Anualmente publicamos entre 15 y 20 libros nuevos. Nuestros títulos están bien hechos y con buen respaldo.
En el día con fabricación terminada tenemos alrededor de 1500, 1700 libros. Siempre estamos cortos, lo fundamental son los textos escolares, tenemos periodos altos y bajos, y en los bajos se sigue produciendo para estar al día en los periodos altos.
Hemos tratado de hacer ediciones pequeñas, aunque sean compartidos los gastos, confeccionar una sola tapa y cambiar el nombre del autor y eso sale con un tiraje de unos 60 libros, para los autores emergentes. No va a ser un gran éxito comercial, pero se masifica el acceso a libros. En cada feria hay mínimo 5 puestos de libros y la gente se dedica a los libros de enero a septiembre y ese es un mercado muy grande. La feria no tiene aire acondicionado ni comodidades pero la dueña de casa por mil pesos lo compra.